Construir una vivienda a medida es un proceso largo, con una parte técnica y otra administrativa que avanzan en paralelo. Conocer el recorrido completo antes de empezar evita la mayoría de los sobresaltos. Este es el orden en que ocurren las cosas.
El terreno, la decisión que condiciona todo lo demás
Antes de comprometerse con una parcela conviene comprobar su calificación urbanística, la edificabilidad que permite, la pendiente, la orientación y los accesos. Entre municipios del Maresme —y entre zonas de un mismo municipio— hay diferencias notables de normativa, y son las que determinan qué casa se puede construir realmente ahí. Nosotros consultamos esa información en los ayuntamientos antes de que nadie firme nada, y también acompañamos en la búsqueda a través de nuestro servicio inmobiliario: buscar el terreno que encaja con el proyecto, y no al revés.
El proyecto básico y el ejecutivo
El proyecto básico define la casa y es el que se presenta para solicitar la licencia. El ejecutivo la detalla hasta el nivel necesario para construirla: soluciones constructivas, instalaciones y mediciones. Es la fase en la que se deciden la orientación, el comportamiento energético del edificio y los materiales, y en la que cada cambio todavía cuesta una línea en un plano.
La licencia de obra mayor
Una vivienda de obra nueva requiere licencia de obra mayor. Cada ayuntamiento tiene sus propios requisitos y sus tiempos de resolución, así que conviene contar con esa fase en el calendario desde el principio y presentar la documentación completa, que es lo que evita requerimientos y vueltas atrás.
La construcción, fase a fase
Movimiento de tierras, cimentación y estructura; cerramientos y cubierta; instalaciones; acabados; y por último la urbanización de la parcela. Cuando el proyecto y la obra están en manos del mismo equipo, las decisiones que surgen a pie de obra se resuelven sin traspasos de información entre empresas, que es donde suele perderse el tiempo.
Las instalaciones se deciden en el proyecto
La aerotermia, el suelo radiante o la fotovoltaica no son un extra que se añade al final: condicionan la orientación de la cubierta, los pasos de instalación y los falsos techos. Preverlas desde el proyecto es la diferencia entre integrarlas y tener que encajarlas después. En Casa Masía se renovaron por completo las instalaciones con aerotermia, suelo radiante y placas fotovoltaicas, y en Casa señorial la fotovoltaica se planteó desde el inicio del proyecto.
El final de obra
Una vivienda no queda lista cuando se retiran los andamios. Después llegan el certificado final de obra, la cédula de habitabilidad y el alta de los suministros. Es la parte menos visible del proceso y conviene tenerla prevista en el calendario, porque de ella depende poder ocupar la casa.
Por qué no anticipamos plazos ni cifras
El calendario de una obra nueva depende del terreno, del proyecto que se decida, de la resolución de la licencia y de la propia ejecución. Dar un plazo o un coste antes de conocer la parcela y el alcance es fácil y no ayuda a planificar nada. Preferimos estudiar el caso, definir el proyecto y comprometer entonces un calendario y un presupuesto con partidas.
Si tienes un terreno o estás buscándolo, cuéntanos qué quieres construir. Puedes ver obra nueva y rehabilitación integral en nuestros proyectos de Mataró y Sant Vicenç de Montalt.
